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sábado, 27 de octubre de 2012
distentio animi.
Masita oscura, torbellino de hollín
llevame al fondo donde nadie nos mira
de la mano llevame
donde se confunden las manos
donde se multiplican los hongos.
Siniestra (tu) belleza
sólo quien sabe hacerte ronronear vale.
El resto, humanidad.
sábado, 29 de septiembre de 2012
devenir. (p[izz]aja de mus[zz]a).
muñeca deforme
qué tu culo
y tu pito compitan
riña de gallos por mi boca
volveré y
seré
humano-viviente-mutante
poética pija
de nena
el plástico
dura más que el amor
y mi pija
sempierecta se enamora(de)
culos inquietos
culos abiertos
culos en
llamas
viernes, 3 de junio de 2011
criterio de demarcación. (lo borrosoñoso)
Hoy soñé con vos y te soñé con detalles que, la verdad, no sabía que me acordaba.
Veía tus manos, claramente eran tus manos y me detenía un buen rato en la forma de tus piernas, tus pies, esos si me los acuerdo. Tu dedo gordo y tus tobillos flacos. Tu espalda, qué linda que es tu espalda y el dibujo que los pelos te forman en la panza y en el pecho.
Pero claro, como siempre, las imágenes en los sueños son borrosas, se borrosoñean las cosas en los sueños. Pero me acuerdo, si, muy bien de las sensaciones. Las sensaciones son absolutamente vívidas en los sueños y muchas veces más intensas que en cualquier otra parte. Sin estructuras, sin pensamientos, sin explicaciones estériles que no aportan nada. Las sensaciones puras son en si borrosoñosas, tal vez esa sea precisamente, su verdadera condición de posibilidad.
Tu actitud era algo distinta pero no distante, andá a saber si era lo que siempre quise que sea o lo que siempre temí que pueda ser, no se, no me importa, pero era distinta.
Te ponías algo rígido y tu voz no tenía la suavidad que tiene habitualmente, conjugabas imperativamente todos los verbos y los verbos se hacían cosas, cobraban entidad tus verbos. Tu mirada sacaba chispas y se podían ver esos colores que salían de tus ojos.
Me dabas vuelta, me dejabas boca abajo, te sentabas sobre mí, podía sentir todo tu peso en mi cintura, podía sentir como se expandían y presionaban sobre mi cintura tus nalgas esponjosas. Me agarrabas de los pelos, fuerte me agarrabas, hacías que mi cuello se estire, no podía darme vuelta, no podía moverme, no podía mirarte, pero te sentía en todo el cuerpo, en cada respiración te sentía.
En un momento quise mover los brazos, me había puesto algo inquieta, aun cuando por dentro estaba tan serena como hacía tiempo que no estaba. Entonces, sin soltarme el pelo te levantabas rápido y sentí frío en la cintura, como una sensación de inmediata nostalgia corporal. Pero antes que pudiese decirte algo, acomodabas con fuerza tu rodilla sobre mi espalda, haciendo que tu pierna quede en paralelo a mi columna. La presión era fuerte, me costaba respirar. Empezabas a darme potentes chirlos en el culo, primero con la mano, pero después podía sentir la textura de la palmeta de cuero. Me decías lo rojo que se me iba poniendo el culo y yo podía sentir el calor del rojo, cada vez más caliente, cada vez más rojo y las cosas se me borrosoñaban y se tornaban rojas, con distintos matices, con matices que incluso no recordaba conocer del rojo.
No me pedías que haga nada, todo era entre vos y mi cuerpo, yo estaba pero no, aunque si y nunca había estado tanto. Los chirlos me generaban contracciones espasmódicas que a su vez provocaban que mi pelvis se frote con las sabanas, que a su vez me hacían sentir cada vez más la presión de tu pierna sobre mi columna, que a su vez hacía que mi respiración sea más y más agitada.
Después, súbitamente después, como si la escena hubiese cambiado de repente, como si todo lo otro no hubiese sido nunca. Pero si, porque ahí estábamos. Sentía, esta vez, todo tu cuerpo sobre el mío, sentía como me penetrabas y me presionabas cada vez más fuerte, con cierta violencia lo hacías, violencia que se sentía dulce, amorosa podría decirte, y una mano tuya sobre mi cuello y otra tironeándome el pelo, te ayudabas para hacer fuerza y empujar y empujar, como si no hubiese fin en los cuerpos.
Yo estaba pero no y vos tampoco estabas pero si.
Después de todo cuál será la línea que divide lo real de lo simplemente fantástico, cuál será el criterio y quién el encargado de descubrirlo, y de qué lado de esa línea estarán los sueños? Las sensaciones tienen realidad efectiva aun cuando se alimenten de cosas que, por ahí hay quienes dicen, no existen o por ahí hay quienes, simplemente, tienen miedo que existan.
lunes, 28 de marzo de 2011
stimmung - la bienco.
Hay realmente muy pocas cosas en el mundo más lindas que una mujer bien cojida. Mucho se habla del estado inverso, ciertamente las malco son fácilmente detectables y hasta pueden llegar a ser un poco peligrosas. También es cierto que es más fácil escribir o hablar de lo malo del asunto, la alegría no suele ser muy poética que digamos. Pero resulta injusto lo poco que se dice de este maravilloso fenómeno.
Las mujeres bien cojidas irradiamos de nuestro ser felicidad empírica, la figurita más difícil de todas, la que sale del cuerpo y no de novelitas fantásticas. Por lo general esa felicidad se transmite en la sonrisa y en la mirada, que se torna relajada, que refleja comodidad con una misma y el universo. Bien cojidas logramos una increíble armonía con las cosas, un comprender no reflexivo que permite una buena predisposición a estar en el mundo. Porque las mujeres bien cojidas no pensamos tanto, nos dejamos llevar hasta perdernos, porque sabemos que es la única manera de encontrarnos.
Yo, mujer bien cojida, me sigo hundiendo con alegría en las imágenes que me quedaron para las próximas tocatas solitarias y se me clava una sonrisa cuando me acuerdo de los gritos que se me desprendieron de no se donde e intento imaginar mi cara desde su perspectiva, como si yo fuese esos ojos que me miraban fijo mientras era toda una cerdita poseída.
lunes, 20 de diciembre de 2010
estereotipos y estereominas.
Las estereominas:
Las minitas por lo general se dejan el pelo largo para poder dibujarse un bucle con el dedo y ponen carita de tontas mientras un tipo las mira. Ellas siempre están dispuestas al amor, viven enamoradas las minitas, gustan de ser conquistadas permanentemente y escuchar palabras lindas saliendo de la boca de casi cualquiera, porque en realidad lo que ellas quieren es que las traten bien, que les miren las piernas y las inviten a comer. Se predisponen con alegría al rum rum de la conquista, eso es lo que las hace tan adorables, se arreglan, se peinan, se perfuman y hasta son capaces de hablar de política si la ocasión lo amerita. Ellas siempre tienen estrategias y ases guardados en las mangas de sus camisas coloridas.
Usan polleritas cortas o jeans muy ajustados acompañados siempre de camisas de colores claros que destaquen su decencia angelical, porque las minitas mueven el culo, si, pero quieren que las tomen en serio, y ya no saben cómo hacer para que el mundo entienda que ellas no son chicas de una noche.
Las minitas se juntan y salen a tomar algo, piden siempre tragos tropicales con edulcorante para no engordar, hablan de tipos y de angustias cotidianas, se rien fuerte, sin mostrar por completo los dientes y se tocan el pelo por las dudas que ande por ahí cerca algún tipo que las mire.
Ellas saben muy bien que una vez asegurada la conquista, el tipo se va a olvidar de los poemas y de las cenas, que va a ser un simple tipo que a lo sumo les cambia la lamparita que se quemó en el baño y que de seguro les romperá el corazón y no volverá a llamarlas. Pero a ellas les gusta tenerlos cerca para tener una excusa para llorar mientras se pintan las uñas, hablar por teléfono por horas sobre sus penitas de amor, zapatos y las conchudas de la oficina.
Los estereotipos:
Los tipos no creen en el amor, eso es cosa de minita, pero son capaces de escribir poemas incluso con tal de enamorar alguna. A los tipos les gusta que los necesiten y saben muy bien, porque se los vienen diciendo desde el primario, que las minitas no pueden hacer nada sin ellos, por eso se entrenan en cambiar lamparitas sin tenerle miedo a la electricidad y arreglar los cueritos de las canillas que no cierran bien. Ellos siempre se muestran despreocupados y cuando no saben qué es lo que tienen que hacer fruncen el ceño, se rascan la cabeza y dicen con tono de misterio "habría que verlo".
Los tipos salen a correr para mantenerse en forma, ellos no van al gimnasio, en primer lugar porque el gimnasio es para putos y además porque en el parque siempre hay minitas que salen a pasear al perro y que esperan pacientemente ser conquistadas por tipos atléticos y chivados.
Los tipos siempre están apurados y mantienen sus agendas cargadísima de cosas que podría hacer mañana o hasta incluso nunca, y es que ellos disfrutan de andar a las corridas y tener muy poco tiempo. De ese modo un tipo se asegura que entiendas que sos importante si él se hizo un hueco en la agenda para verte y que no tiene que sentirse culpable por irse apurado, sin abrazarte.
Los tipos se juntan con amigos juegan a la pelota y después toman cerveza y comen mani y hablan de las minitas que se cojieron o de las que se quieren cojer, dejan en claro que no les importa el amor y pueden pasar horas hablando de una parte del cuerpo de la minita, porque al tipo objetivar de manera creativa un culo le hace merito para ponerse otra estrellita en el cuello de la camisa.
sábado, 11 de diciembre de 2010
realismo (a dos voces).
Mi nenita está agotada, se la nota muy cansada, con respiraciones profundas, el pelo algo revuelto, quiere dormir, lo se, quiere dejarse vencer por el sueño. Pero estoy despabilada y algo aburrida, no quiero que se duerma, quiero que esté ahí para mí. Le acaricio despacio las piernas peludas, le subo un poco la pollera, que le deje puesta todo el tiempo, le rozo como quien no quiere la cosa su agotadísima pija que, ahora, es más que nada un poema de amor.
Quiere dormirse, lo se, pero no voy a dejarla. Todos los movimientos son suaves pero cuando la veo irse le hablo y la hago reír, me mira con los ojos semi abiertos, quiere dormir, pobrecita no voy a dejarla, yo no tengo sueño así que tampoco ella se va a dormir. Le pido que me cuente una historia, quiero escucharla hablar con su voz suavecita, esa voz que se va perdiendo cuando uno quiere dormir.
Ella es tímida para arrancar, le cuesta arrancar, pero cuando se larga no la frena nadie, solo hay que saber preguntar, como a todos, entonces le pregunto, quiero escucharle la voz suavecita: “hiciste alguna vez un trio?” Abre los ojitos cansados, ahora tienen esa luz que se pone en los ojos cuando se recuerda algo lindo. Sonríe y arranca.
Me cuenta la historia más excitante que le escuche hasta ahora, siempre con la voz suavecita, siempre con los ojos entre abiertos, pero cuando me mira, cuando hace como si nada mientras le toco el pelo intentando arreglárselo, veo en sus ojos ese brillo de fantasía y recuerdo que me gusta tanto. Me atrapa enseguida con el relato, me enciende y se muy bien que cuando lo termine, voy a volver a atacarla. Lo se y ella también lo sabe. Tal vez por eso hace tan larga la historia, le pone tanto detalle, porque mi nenita es tímida, si, pero no tiene un pelo de tonta, quiere jugar también conmigo, quiere hacerme esperar, y yo la dejo, no la interrumpo mientras me cuenta, ya habrá tiempo.
“viaje por el sur, había armado grupo en el micro en bs as, fuimos por distintos lugares, llegamos a Bariloche y fuimos a bailar todos juntos. El lugar: tres pistas, tres pisos, se llama o se llamaba CLANDESTINO, pista de arriba: rockn and roll, abajo latino con recitales y todo, abajo (un sótano) una luz roja un pequeño escenario y música muy sensual. Quedaba cerca del baño, era una tentación, mientras esperaban para ir al baño pispeaban. Yo vi el lugar y ni mee, me metí. Había tres sillones, me senté en uno. Los que vinieron conmigo me miraban espantados, no sabia porque ni me importaba. Me tome una cerveza grande de litro en vaso, cuando se acabo cerré los ojos y tenia otra. Magia? No, una rubia, 35 años. Se me sienta al lado, me rio y le digo gracias. En el sótano había unas 20 personas y 5 mirando afuera. Abro los ojos y la veo a la rubia de nuevo, solo que esta vez besando a una morocha de pelo corto, su pareja. A lado un pibe de 18 añitos, semidormido, muy drogado. Al lado de él un pibe morochito vestido de nena, sin tetitas nada, hablando con un oso. Miré para atrás y bailaban todos, se cojian con las piernas, con los ojos, se penetraban todos con las miradas.
Había un pequeño escenario, y las dos chicas empiezan a bailar y besarse ahí, se amaban, lo se. Yo, estaba feliz, no la tenía parada, era feliz.
Cuando termino el tema, viene la rubia se me sienta y me pide cerveza, mete su mano en mi pierna y me dice “hola”, solo eso. Le convido su cerveza y se me sube en las piernas. Mire a su dama, me miró fijo, nunca sentí el celo de una mujer sobre otra así jamás, me quemaba. Entonces le dije al oído “o viene ella o te vas”. La llamó, ella se negaba con la cabeza (para reafirmarse le mordió el culo al travita que estaba regateándole al oso unos dolares por un pete). Entonces ella me dice “ahora viene”. Mete su mano entre mis piernas y me dice algo así como “quiero pija de carne” No se. Entonces sentada en mis piernas, su mano en mi pija semi erecta, me dice “a esa puta le gusta esto” y me empieza a besar, nos besamos mucho, pareció mucho. Sentí voces, festejos, música, gente que se acercaba, vibraciones y una presencia, parada estaba la pareja, mirándonos, pero su mirada era otra, lasciva. La espié, entonces le saco la boca a la rubia y le digo a la otra “veni”, se acercó y ella la beso, un hermoso beso y después nos besamos los tres.
Al rededor todo era una gran fiesta, el travita había desaparecido con el oso, el pibito dormía y el resto, yo sentí, que se penetraban como antes, pero estaban celosos.
Empezó un cuarteto de Rodrigo, estaba de moda y a la pista los tres, ya en el escenario chiquito ese, bailo con las dos, las beso, nos apoyamos, nos tocamos, éramos uno sentía. Después de bailar un buen rato, todos transpirados, la rubia quiere ir al baño y me agarra de la mano. Eran unos baños con puertas como las del lejano oeste, esas que son de madera y se abren de a dos. Hacemos poca cola y entra, yo me quedo afuera, me dice “veni boludo”, me mete adentro, era de dos por dos. Se baja los jeans, hermoso vello púbico, se agacha sin tocar el inodoro y mea adentro, yo miraba, fascinado. Termina de mear, yo creo que sacudió la concha pero no me acuerdo y me agarra la mano, la mete en su boca y con su mano me desabrocha el pantalón se corre, me hace pasar se pone en mi espalda, yo mirando el inodoro, me la saca y me dice “mea”. Primero mee la pared, estaba parada, nos reímos, pero ella quería sentir el chorro borbotear, sentir la pija moviéndose, la acomoda bajándola y meo, me agarra la mano mojada por su boca antes y se la mete en la concha, yo de espaldas meando. Dejo de mear, me la sacudo y ella me la suelta. Cuando meas siempre se baja, siempre, será por eso que cuando voy a darme vuelta para besarla, se agacha, me baja mas los jeans y el boxer y me abre la cola, mete su lengua y al toque se me para (no me beso mucho, pero fue mi primer beso húmedo, bien negro). Me da vuelta, la agarra firme, la mira, me mira y me dice “que envidia te tengo” y me la empieza a chupar. Empiezan a golpear la puerta “que se mean” “que dale” “que apurense”, nos reimos, nos subimos todo, y salimos juntos. Volvimos al sillón, estaban todos de nuevo, la pareja, el travita, el oso (mas relajado), y el pibito dormido totalmente. Nos fuimos todos en el auto del oso a la casa de la pareja de la rubia, ella era puta, trabajaba de eso.
Cuando llegamos, entramos a un cuarto, la rubia, su pareja y el pibe que estaba muerto, lo tiraron en la cama, le decian cosas dulces al oido, lo acariciaban las dos. Le decían “a dormir bebe” y lo dejaron en bolas en el costado de la cama, boca abajo, era un bebe, lampiño. La morocha me preguntó si me gustaba cuando me vio mirarlo, yo le dije algo que me salio del alma "me da piedad", ella se enterneció ahí, lo se, lo presentí y además me dio un beso en la boca. Entonces me empiezan a besar, las dos, una desnuda la otra vestida. La morocha jamás me toco el pito. Me besaba y a ella y los tres, pero le atraía ella, cuando la rubia se subió arriba mió ella le chupaba la cola a ella pero a mi los huevo no ni el culo nada. Me acariciaba las piernas, pero era con ella, había amor ahí. La rubia me monto, acabamos y después me la chupo, acabé otra vez, nos besamos los tres con mi leche y me dijeron, “sentate ahí” se besaron los cuerpos como nunca y el muertito solo recibía dedos en su culito, se lo metía una, se miraban y se reían. El pibe se movía como si fueran moscas, pero nada, le podrían haber metido un cargamento de pijas y nada. Ellas acabaron, y me dijeron “veni acostate” me puse a la izquierda de la rubia, la rubia al medio, la morocha derecha y el muertito casi al borde a la derecha. Después de un rato, entró el trava en bolas y me dijo “te abro?” me vestí y me fui.”
Me encanta escucharla, me gusta verla así, cansada y contándome una historia a la que le sobran detalles.
Sólo ella, mi nenita/hombre es capaz de contarme un relato protagonizado por putas, travas, osos y drogoncitos, destacando el amor de las miradas, la belleza del momento, la ternura que le despertó un culo lampiño.
Sólo ella, mi nenita/hombre es capaz de contarme un relato protagonizado por putas, travas, osos y drogoncitos, destacando el amor de las miradas, la belleza del momento, la ternura que le despertó un culo lampiño.
La escucho atentamente, tengo la certeza que no me equivoque con ella.
jueves, 25 de noviembre de 2010
zoología fantástica.
Fisiología del gatite:
Los gatites son un modo de ser entre el felino y el humano, son seres extraños que te generan ternura, cierta empatía y una pizca de odio profundo.
Tienen un lenguaje en el cuerpo, que aunque parecido, se traduce muy distinto al nuestro. Con el gatite uno tiene que desaprender lo aprendido y reinventarlo todo de nuevo.
Ellos primero te observan, te miran fijo, como si no miraran nada y te observan, ven en diagonal todos los detalles, anticipan movimientos. Hacen parecer que no es interesante nada de lo que miran, que nada los conmueve, están ahí simplemente expectantes, agazapados sin la necesidad de poner las orejas para atrás, agazapados todo el tiempo.
Necesitan observar, oler, anticipar por sobre todo, tener siempre una garra a medio sacar, alguna uña ansiosa, lista para salir.
Son engañosos y por eso también muchas veces mal queridos. Aquí los humanos no apreciamos el engaño, sólo vemos en él lo negativo, y no es difícil de creer porque por lo general sólo ponderamos los resultados olvidándonos de los procesos. El gatite en cambio, es un ser que realmente entiende de procesos, es un ser que encuentra en el engaño sutileza, elegancia, elaboración, jugando siempre con lo que puede ser y con lo que es.
Tienen muy desarrollado, al igual que sus primos hermanos, el desapego, y para ellos al contrario de lo que significa para nosotros, eso no se traduce en abandono o una excusa para no poner el cuerpo. Los gatites están ahí hasta que deciden irse y están ahí con todo el cuerpo, ronroneando, gustosos, mostrándonos su panza peluda, recibiendo y dando todo lo que hay para recibir y dar en el momento. Después, por lo general sorpresivamente, se van y no miran para atrás, no nos hacen novelita, se van y no sienten culpa, se vuelcan a hacer sus cosas, hasta que realmente les da ganas de volver y entonces vuelven, así sin más, sin plantearse ni sentir nada. Tienen como un timer en el cuerpo que cuando se activa, por mucho que uno haga, salen rajando hasta que les vuelvan las ganas de ronronear.
Estos seres en realidad no tienen nombre, pero si te quieren responder, responden a casi cualquiera que le pongas. Es una cuestión empático-fonética, una cuestión de energía y configuración de escorzos.
A los gatites no hay que tenerles miedo, sólo paciencia.
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